Vuelta
El
Bounty
Con
5 películas, cientos de libros y de tesis escritas al respecto, el motín
del Bounty es
con toda seguridad una de las historias marítimas más conocidas. Pero
también lo es porque alude a las relaciones amistosas y muy conflictivas a
la vez entre el capitán Bligh y Fletcher Christian; la increíble epopeya
en chalupa de Bligh y de su tripulación; la aventura de los amotinados intentando
huir de la justicia y de su destino, instalándose en una isla perdida; y para
terminar, todas las matanzas engendradas
por el deseo de poseer las mujeres. Todo ello hace que esta historia nos resulte
siempre igual de apasionante. Como
si Fletcher Christian hubiese encontrado en Tahiti una fuerza embrujadora
que le confirió la energía para destruirlo todo, y abandonarlo todo,
con el fin de fundar su auténtico paraíso... apuesta ganada, pero con
un fin trágico.
Hay
que mencionar que son muchos los
que imitándole también lo han abandonado todo por el amor a Tahiti.
Y sobre todo el actor Marlon
Brando que,
en el papel de Fletcher Christian durante el rodaje de la película « Mutiny
on the Bounty » en 1962, se
enamoró de su pareja, Tarita, se casó con ella y compró la isla
de
Tetiaroa, un
atolón de ensueño a algunas millas al norte de Tahiti (que todavía
le pertenece, y donde
su
pequeño hotel puede
acogerle). La película australiana « El
Bounty » de 1984 con Mel
Gibson y Anthony Hopkins en
el papel de Bligh, es sin duda alguna la más fiel bajo el punto de vista histórico.
La
carpeta del BOUNTY
Un
viaje por motivos
económicos En
diciembre de 1787, el
navío Bounty salía de Inglaterra con la misión de recoger, frutos
del árbol del pan de Tahiti (el Uru), y transportarlos y plantarlos en el
Caribe británico, para alimentar a los esclavos de las plantaciones. En efecto,
durante aquella época la revolución americana impedía el suministro
de harina desde los puertos de Nueva York y Filadelfia, y el gobierno británico
proyectaba cultivar frutos del árbol del pan, descubierto éste por
Joseph Banks, el botanista que
veinte
años antes había participado en el primer viaje de Cook a Tahiti. Había
observado que al cocinarlo, dicho fruto harinoso se comporta casi como la masa de
pan. Hay que mencionar que Sir Joseph Banks (quien a consecuencia de su expedición
con Cook fue nombrado noble) era propietario de una gran plantación en el
Caribe, que era presidente de la Academia de Ciencias, y un gran instigador de la
expedición del Bounty. Uno de sus grandes amigos a quién defendió
hasta su proceso, se llamaba Bligh...
El
barco elegido para
la expedición fue mucho más pequeño que el Endeavour de Cook
(215 toneladas contra 370 toneladas), y bajo la supervisión de Banks había
sido remodelado durante 6 meses para poder instalar abundantes viveros flotantes
donde alojar su futura mercancía. También se instaló un sistema
de tuberías y de doble suelo que
iba a permitir regar las plantas sin inundar el barco.
Como consecuencia, en el Bounty quedaba muy poco sitio :
los oficiales no tendrían camarotes, solamente el capitán.
Un capitán
con experiencia
El
teniente Bligh, oficial
y navegante experimentado, que ya había participado en el 3er viaje de Cook
a borde del «Resolution» fue elegido para mandar la expedición.
Éste hizo venir a bordo a Fletcher
Christian en calidad de segundo, con
quien ya había navegado varias veces y se entendía muy bien. Bligh
era muy buen marino, pero con un carácter más bien austero y colérico,
mientras que su amigo Christian sabía hacer « tragar
la píldora »
propagando el buen humor entre la tripulación.
10
meses de infierno
Después
de su salida de Inglaterra el 23 de diciembre de 1787, la ruta estimada del Bounty
consistía en cruzar el Cabo de Hornos al sur de América y, después
de haber recogido muchos brotes jóvenes en Tahiti, llevar la mercancía
al Caribe continuando la ruta por el oeste. Pero después de sufrir terribles
tempestades al intentar pasar el cabo de Hornos (¡con ventiscas de hielo durante
casi un mes!), Bligh dio
media vuelta y
finalmente optó por la ruta más larga hacia el este, dando la vuelta
a África, pasando por el sur de Australia, para después de 10 meses
de viaje agotador llegar a Tahiti,
a la bahía de Matavai, el 26 de octubre de 1788.
 Por
fin el paraíso en Tahiti
A
continuación el buque fue obligado a
permanecer en Tahiti casi 6 meses, para
poder colectar el millar de brotes jóvenes de fruto del pan requeridos. Durante
este tiempo la vida en Tahiti resultó para los marinos bastante más
dulce que el viaje que acababan de sufrir, a lo que había que añadir
el carácter colérico del capitán Bligh quien a la mínima
falta humillaba y ordenaba latigazos. Durante esta maravillosa y relajante etapa
tahitiana, los marinos participaron en las grandes fiestas, y a la vida del pueblo,
y muchos de ellos encontraron pareja (o incluso varias) entre la población
local. En aquella época, en Tahiti no había ningún tabú
sexual y las mujeres se ofrecían fácilmente, según sus deseos. Es
evidente que en aquel momento, la vida fácil de Tahiti y sus desenfrenadas
costumbres influenciaron fuertemente el subconsciente de los marinos. Todo el mundo
decía que Fletcher Christian, se había vuelto "como un auténtico
nativo" y se había hecho tatuar las nalgas a la moda tahitiana del momento:
¡ la disciplina parecía estar a punto de derrumbarse !
La
vuelta a las humillaciones hizo
que estallase el motín.
Cuando
el Bounty partió de Tahiti, la vida fácil tropical, sus vahinés
y su lujo, los marinos volvieron a su falta de sitio, y Bligh instauró a bordo
una disciplina todavía más estricta y más humillante, y además
impuso restricciones de agua para poder regar las plantas y su cargamento. A la altura
de las Samoas, el ambiente se puso tenso, sobre todo entre Bligh y Christian, quien
constántemente era humillado públicamente, probablemente por que Bligh se
aprovechaba del aislamiento del barco para reinstaurar su dominio excesivo.
Fue
sólo a los 24 días de la salida del Bounty de Tahiti, cuando al amanecer
del 28 de abril de 1789 Fletcher Christian, se apoderó del buque con la ayuda
de 8 hombres de la tripulación. En
realidad, para huir de Bligh en un principio había pensado en
abandonar el barco él sólo en una chalupa, pero se dejó convencer
por su amigo Edward Young, otro marino, para
desencadenar un
motín. Después
del primer momento de euforia de los amotinados con
la idea de deshacerse del capitán (e incluso de matarlo... a
lo que Christian se opuso enérgicamente) siguieron unas horas de acaloradas
discusiones y vacilaciones, estallando por fin totalmente la tragedia entre Bligh
y Christian; los ánimos se pusieron en los extremos, pero éste último
ya no podía echarse atrás, e hizo elegir bando a cada marino presente,
marcando así su destino. Es
importante señalar que a pesar de
la intensidad del drama,
no hubo muertos. Finalmente Bligh y sus más fieles, 19 hombres en total, fueron
embarcados en una chalupa con algunos víveres, 100 litros de agua y un sextante.
Bligh
realizó una de las mayores proezas marítimas hasta
hoy conocidas :
en su chalupa de 8 metros llegó en 42 días hasta Timor en Indonesia,
a casi 6500 km de distancia (con la pérdida de un sólo hombre a manos
de los indígenas). Desde allá dio la alerta al almirantazgo británico.
Para no dejar impune un motín, y cueste lo que cueste, la marina británica
fletó un buque militar con 24 cañones, con la orden exclusiva de buscar
a los amotinados en el Pacífico Sur : el
Pandora. Bligh
llegó a Inglaterra donde fue juzgado en corte marcial por la pérdida
de su barco, y finalmente absuelto.
Años
después, para terminar de cumplir su misión, regresó para transportar
el fruto del pan de Tahiti al Caribe, ¡pero
al final los esclavos no quisieron comerlo...! Bligh
y su carácter irascible provocó
dos motines
más: el primero a bordo del navío "Director", y más
tarde como
comandante de un cuerpo del ejército británico
en Australia. En ambas ocasiones fue absuelto en corte marcial... ¿¿Alguien
ha pronunciado la palabra "temperamental"... ??
La
colonia frustrada de los amotinados
Por
su parte los amotinados, una
vez dueños del Bounty, eran perfectamente conscientes de que el almirantazgo
probablemente enviaría un navío e su busca, y que tenían que
encontrar una isla no mencionada en las cartas de navegación. Así es
como el 28 de mayo llegaron a Tubuai en las Australes a 450 km al sur de Tahiti,
pero se encontraron con la encarnizada oposición de los habitantes, lo que
les obligó a utilizar el cañón del Bounty :
murieron 12 tahitianos. Pero Fletcher decidió proseguir la colonización,
y regresaron a Tahiti en busca de ganado, que el 23 de junio llevaron a Tubuai en
cantidad suficiente para fundar su nueva colonia.
Para
llevarlo a cabo, los amotinados comenzaron a levantar en Tubuai un
fuerte cuadrado de
100 metros de lado, pero
los problemas con los indígenas continuaron y finalmente, después de
haber realizado un referendum entre los amotinados sobre el porvenir de la colonia,
la mayoría decidió que había que regresar a Tahiti.
El
22 de septiembre de 1789 el Bounty llegaba de nuevo a Tahiti y
cada un de ellos volvió a encontrarse con su pareja y la familia en la que
había pasado los 6 meses precedentes. Pero durante la noche del 23, el grupo
de los 9 marinos promotores del motín, (que sabían tenían el
tiempo contado) embarcó en secreto en el Bounty, llevando víveres,
19 mujeres, 6 hombres polinesios y un bebé, para de una vez para siempre salir
de la bahía de Matavai en busca de su isla perdida y salvadora. Los
14 marinos que se habían quedado en Tahiti fueron fácilmente capturados
dos años
después del motín por el navío Pandora, especialmente enviado
en su búsqueda desde Inglaterra. Éste
zarpó de Tahiti el 8 de mayo de 1791 (los 14 marinos fueron instalados en
la bodega del barco en condiciones atroces, en una jaula denominada « la
caja de Pandora »),
y durante 3 meses se dedicó a buscar por las islas vecinas rastros del Bounty
y de sus amotinados. Sin ningún resultado, el capitán decidió
regresar a Inglaterra, pero durante una tempestad en Australia, y al intentar cruzar
la enorme barrera de coral que la bordea, el navío se abrió una brecha
(es de notar que el Endeavour de Cook había estado a punto de correr la misma
suerte en el mismo sitio). En el momento del naufragio, el capitán Edwards
se había negado a liberar a los prisioneros, pero en el último momento
el maestro armero entregó las llaves a los prisioneros quienes se liberaron
y alcanzaron las chalupas de salvamento. Cuatro de ellos no tuvieron tiempo de liberarse
de las cadenas y perecieron ahogados. Igual que Bligh, los náufragos llegaron
en chalupas a Timor en Indonesia, y desde allá fueron llevados a Inglaterra
y juzgados :
de los 10 prisioneros restantes, 4 fueron absueltos, 3 perdonados, y 3 declarados
culpables y condenados a la horca.
Su
destino trágico en la isla de Pitcairn. ¿Y
qué fue de Fletcher Christian y de los suyos en
el Bounty? ¿Encontraron la isla paradisíaca para fundar su nueva colonia ? De
hecho, su destino jamás fue conocido durante 19 años. Pero en 1808,
un capitán americano se sorprendió al descubrir en la pequeña isla
de Pitcairn,
a 2500 Km al sudeste Tahiti, una comunidad de mujeres y de niños que hablaban
inglés. Se dio cuenta de que acababa de resolver el misterio de los amotinados
del Bounty, cuando encontró al único
sobreviviente de los amotinados :
John Adams, que
vivía rodeado de varias mujeres polinesias, todas ellas procedentes del grupo
original, y de muchos niños.
Adams
le contó cómo en busca de una isla desierta, y después de 4
meses de andar errante, el Bounty llegó a Pitcairn con sus 4 amotinados, 6
hombres y 12 mujeres polinesias, y un bebé (7
mujeres habían decidido quedarse en Moorea, cerca de Tahiti) desembarcaron
del Bounty todo lo que podría serles de utilidad, y el 23 de enero de 1790
lo quemaron en una inmensa hoguera. Al principio la comunidad había funcionado
bien durante 3 años, cada amotinado tenía su mujer, dejando así
otras 3 para los 6 hombres polinesios que habían
sido reducidos a la esclavitud. Posteriormente, cuando la mujer que vivía
con Jack Williams murió, éste quiso adjudicarse una sustituta de entre
las 3 mujeres dejadas a los hombre polinesios. Éstos fueron presa de unos
celos feroces y
en secreto
organizaron una
terrible matanza durante la cual asesinaron a 5 marinos, Fletcher Christian entre
ellos. Los
4 marinos restantes sólo sobrevivieron gracias a su huida a la montaña.
Pero, poco después los polinesios se volvieron a disputar las mujeres y comenzaron
a materse entre ellos, y hasta las mujeres intervinieron en la matanza, vengando
así a sus difuntos maridos del Bounty. finalmente sólo quedaron 4 amotinados,
10 mujeres, y los hijos quienes vivieron tranquilamente durante 5 años. Después,
a causa del alcohol, McCoy se suicidó arrojándose desde lo alto de
un acantilado, Quintal se volvió completamente loco cuando falleció
su mujer, y amenazó con matar a todos los hijos de Christian si no se le entregaba
su viuda. Fue muerto durante una riña por sus compañeros, en situación
de legítima defensa. Young, uno de los principales protagonistas del motín,
murió el día de Navidad de 1800 a causa de una crisis de asma. Adams
se convirtió en el único sobreviviente de los amotinados, y con una
Biblia rescatada del Bounty se dedicó a enseñar la fe a los 14 niños
de la isla. Murió el 5 de marzo de 1829 a los 62 años, después
de haber vivido durante 39 años en la isla de Pitcairn.
Hoy,
la población de Pitcairn es de unas 50 personas, que dependen mucho de los
barcos de
abastecimiento para el diesel, los alimentos congelados, y todo aquello que no esté
fabricado o criado en Pitcairn.
E incluso si resulta curioso constatar que esta pequeña isla es
hoy británica gracias a los amotinados de otros tiempos perseguidos por la
justicia. Cada 23 de febrero el
descendiente de Fletcher Christian da fuego a un pequeño barco en conmemoración
del incendio del Bounty por su antepasado. En
el lugar del incendio se han encontrado varias anclas, una de ellas se alza delante
de la oficina de correos local.
¿Y
si hubiese que repetirlo? Algunos
han creído hallar en este final trágico y sangriento, una especie de
sanción moralizadora sobre la búsqueda del paraíso, como si
los amotinados hubiesen querido forzar su destino, y al disputarse las mujeres sólo
habían logrado exacerbar la violencia asesina de la naturaleza humana. Pero
no hay que olvidar el temperamento violento de los marinos de la época, ya
que la mayoría de ellos procedía de las cárceles británicas
(muchas veces sólo un 20% de los hombres que embarcaban lo hacían voluntariamente,
el resto solía ser reclutado a la fuerza para hacerse al mar en condiciones
a menudo muy difíciles, léase atroces). En tales condiciones, era como
navegar con tigres amordazados, en espera de la menor ocasión para sacar las
zarpas; de ahí que todos
los capitanes, transformados en domadores con su famoso derecho de la vida y de la muerte, aplicasen
una disciplina férrea para impedir los motines. Un ambiente tenso al extremo
que en
cualquier momento podía desencadenar
la locura por ambos lados. Moraleja:
cuidado, Tahiti embruja al visitante, pero para fundar su paraíso, elija bien
sus compañías...
Vínculos Si
desea
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más sobre el Bounty y sobre Pitcairn,
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Algunas
ilustraciones han sido reproducidas con la amable autorización
de John
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