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Las
piraguas dobles
Nave
altiva, gracias a la cual hace cerca de 2000 años nuestros antepasados llegaron
a las orillas polinesias. la
piragua doble es el antepasado de los modernos catamarán, inspirados directamente
de ésta. Está considerada, con razón, la
más bella conquista de los ma'ohi. Además,
los primeros navegantes europeos que en el siglo XVIII llegaron a Tahiti, se sorprendieron
al descubrir este nuevo tipo de embarcación, muy ligera, rápida, manejable,
y mucho más estable que la piragua
africana.
Para
vencer los oleajes desconocidos del gran Pacífico, nuestros
antepasados tuvieron que diseñar navíos que fuesen eficaces y fiables,
pero también de gran capacidad. Así es como lograron la proeza de construir
sus grandes piraguas dobles de más de 30 metros de longitud, con capacidad
para 100 personas a bordo. Durante las grandes travesías migratorias, estas
mismas piraguas embarcaban menos pasajeros para así poder almacenar provisiones,
material, animales, y plantas para colonizar las nuevas tierras vírgenes.
Entre los dos cascos, distantes de seis a ocho metros entre si, había un puente
tan ligero como sólido, con uno o dos abrigos cubiertos. Este puente podía
medir de 15 a 20 m de longitud, por cerca de 10 de anchura.
Con
un perfecto conocimiento de las estrellas, los ma'ohi eran excelentes navegantes,
con poco temor de perder la tierra de vista. sabían
situarse gracias a su ciencia astronómica innata. Delante, una plataforma
elevada permitía al vigía escrutar el horizonte. En el centro de la
piragua las mujeres mantenían un fuego permanente rodeado de piedras basálticas,
y en el centro de un recipiente lleno de agua para evitar posibles incendios. Servia
para preparar la comida, para calentarse durante las largas noches de guardia. Así
es como estaban aparejados aquellos valientes descubridores para emprender travesías
de varias semanas, a la conquista de nuevas islas.
Las
piraguas dobles también servían para el transporte interinsular, pero
también... para la guerra. Más
finas y menos pesadas, estas últimas también eran más rápidas.
Las velas estaban abatidas para mejor maniobrar y sorprender al adversario. En todas
las piraguas, proa y popa estaban orgullosamente alzadas hacia el aire, adornadas
con esculturas y muecas de feroces tikis. Evidentemente hoy las piraguas dobles de
antaño ya han desaparecido, al menos en apariencia. Han tomado el relevo los
catamarán de recreo, que a veces, sin saberlo, hacen perdurar este método
de navegación típicamente polinesio... tan agradable para visitar las
lagunas.
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