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La Vahiné

Desde la época de los primeros descubridores, Wallis, Cook, o Bougainville, no han faltado los testimonios para, sea como sea, declarar a Tahiti «Isla del amor». Bien es verdad que en aquella época ya lejana, las primeras vahiné (pronúnciese va Hi né) que salían al encuentro de aquellos aventureros tan engolados, no se preguntaban si su vestimenta -ligerísima- iba a chocarles, o no...  Los cuerpos desnudos de esas jóvenes y sus desenfrenadas costumbres, parece ser terminaron por sintonizar muy bien con aquellos austeros gentilhombres del siglo XVIII. Ante tal derroche de encanto, de sensualidad y digámoslo: de atractivo sexual, ¿quién iba a permanecer de mármol...?

Haga CLIC para ampliar.No cabe duda que a lo largo de los años ha sido el mito e la vahiné quien ha inmortalizado la reputación de nuestros magníficos paisajes de los mares del sur. Orgullosas de sus cuerpo, seguras de ellas mismas, la vahiné ha dominado la sociedad polinesia desde la noche de los tiempos. Todavía hoy es la esposa, la madre de los niños, quien lleva la familia a la batuta. El hombre, el marido, se limita a seguir sus órdenes, incluso si éste se las dé de ser un macho empedernido 



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Como si el ser guapa no le bastase, la mujer polinesia también es inteligente. Pero, ¿qué tiene que la mujer occidental carezca? Nada, a decir verdad, si no es un medio ambiente favorable (sol, calor, océano, laguna) y unas ganas irresistibles de valorizarse, redoblado por una mano izquierda impresionante. El monoi es el mejor amigo de la vahiné. Da lustre a sus largos y sedosos cabellos, realzando el tono cobrizo de su cutis. Añádale un movimiento de pestañas perfectamente estudiado, una ingenuidad amenudo disimulada, un movimiento de caderas único, y habrá obtenido una auténtica vahiné. Una superficie artificial, cierto, pero lo que cuenta es el resultado. Fíjese en que los polinesios permanecen imperturbables cuando, sonrientes, observan a las turistas del sexo débil extendidas por las playas de nuestras islas, intentando en vano broncearse para realzar sus encantos. Un consejo no intente rivalizar con una vahiné...¡ La partida ya está perdida de antemano !

Y para todos aquellos visitantes que crean haber tenida la suerte de conquistar a una vahiné, sepan que en Tahiti es igual que en todas partes, sólo que generalmente hace mejor tiempo... y que el sol y los trópicos, también hacen mucho...

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